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Hoy 19-mayo-21 fui al centro a recoger un encargo, como a la 1:30 pm. De ahí pasé a los baños del estacionamiento Plaza. Parece que ya están siendo muy concurridos, no sé si sólo a esa hora o en cualquier momento. Contándome a mí estábamos 7 personas en los baños, todos buscando faje.
Estaba un gordito alto que conozco de un grupo de whats, pasivo, de 20 años. Un hombre delgado, alto, moreno, parecido al señor chacal chilango que me topé la vez pasada, pero más joven, de unos 35 años. También estaba un hombre de unos 35 años, alto, barba de candado, pantalón blanco, tipo oso pero robusto, no gordo. El otro era un chavito rubio, delgado, de unos 18 a 20 años (tal vez menos), de rasgos muy finos. Literal todos se lo querían comer (me incluyo). Los que estaban en los cubículos, aunque en un principio no los vi, eran un señor chacal como de 45 a 50 años, muy chaparrito, como de 1.60, moreno, delgado y tatuado. El último era un vato de unos 28 a 30 años, moreno y medio afeminado. Iba con pantalón negro muy ajustado.
Entrando de inmediato sentí todas las miradas y la sensación de tensión sexual entre todos. Algo muy normal en sitios de faje. Nadie hacía nada, pero noté que el gordito alto se estaba sobando la cabeza de la verga por encima del pantalón. Me dio risa (en mi mente) porque el wey es pasivo y traía pintadas las uñas de verde fosforescente. Neta no hagan eso. Si quieren pasar desapercibidos en un sitio de faje no den señas de feminidad.
Como ya éramos 5 en esa área, se impacientaron y salió el barbón de pantalón blanco y el chavito rubio detrás de él (que lástima). En eso salió la persona del segundo cubículo. Era el señor cholito chaparro. Yo me metí a ese cubículo y noté que el de al lado buscaba faje, le hice señas con la mano para que se hincara, pero no lo hizo.
Entonces me levanté, me empecé a masturbar y abrí mi puerta. Esas puertas abren hacia afuera y tienes que abrirla por completo para asomarte. El señor cholito estaba ahí recargado en la pared (pensé que se había ido) con eso supe que buscaba faje. Cerré nuevamente mi puerta, pero como el de al lado no hacía nada, volví a abrirla y me asomé con la verga de fuera. Me vieron el gordito alto pasivo y el señor cholo, que ya traía su verga de fuera y se la estaba jalando. A pesar de su estatura estaba vergón, morena y circuncidada. Le hice señas para que se acercara y se la empecé a jalar. No tenía ganas de mamar, pero sí estaba muy chupable esa verga.
Así estuvimos un rato, hasta que salió el vato del baño del fondo y se quedó también en los lavabos, era el wey de pantalón negro apretado. Me pasé entonces al baño del fondo y como todos íbamos a lo mismo, abrí mi puerta con la verga de fuera y el señor chaparrito se volvió a acercar para que lo masturbara. Ya la tenía bien dura y sí pensé en mamársela, pero como que ya casi se venía, ya estaba lubricando y la tenía bien caliente, le latía y el señor gemía en voz baja.
El señor fue a los mingitorios y se abrió la puerta del cubículo de al lado. Era el vato de pantalón negro, medio afeminado. Estaba parado con la verga de fuera. No era muy vergón, pero me excitó que traía un aro en los testículos, de esos que se ponen para que no se peguen los huevos al cuerpo y dure más tiempo la erección. Me acerqué y le agarré su verga, la tenía ya lubricada y lo masturbé rico. En eso sonó la puerta de entrada y me regresé rápido al baño del fondo.
Era nuevamente el barbón de pantalón blanco. Al parecer salió un rato a que se despejara el lugar pero aún seguíamos todos ahí. Me subí el pantalón y me asomé nuevamente con el de al lado para masturbarlo y chuparle sus tetas ricas y morenas, con sus pezones carnosos. Los demás estaban parados, sobándose la verga en el área de cubículos y lavabos, pero nadie hacía nada. Ya se había ido el señor chaparrito y un momento después salió el barbón de pantalón blanco de nuevo.
Estando ya sólo el gordito alto, el vato delgado, moreno y alto, el del aro en los huevos y yo, nos quedamos los tres primeros en los mingitorios y los lavabos. El del aro siguió en su cubículo. Me acerqué con el vato alto y le agarré con discreción el paquete. Se fue al primer mingitorio y se sacó la verga. La tenía flácida y se masturbó para que se le parara un poco, luego me la ofreció. Lo giré hacia mí, me agaché y se la empecé a mamar. La traía limpia y se notaba que le iba a crecer mucho, aún la tenía flácida en mi boca.
El wey me sostuvo la cabeza y me empezó a embestir muy rico la garganta con su verga. Yo abría la boca y cerraba la garganta para que topara su verga y sintiera como si fuera un culito o panocha caliente que tuviera que abrir a empujones. Hacíamos pausas para que yo respirara y lo seguía masturbando. El gordito sólo nos veía y se la jalaba. Hasta eso estaba medio vergón, se le veía rica, pero sus uñas verdes mataban todo interés de mí hacia él jajaja.
Se la seguí mamando muy rico al vato moreno alto. Le subí la playera para mamarle sus pezones. Los tenía chiquitos, pero mientras se los mamaba lo seguía masturbando. Así estuvimos un rato hasta que escuchamos que alguien se acercaba y me fui a los lavabos. Dijo el chavo gordito que no era nadie, pero le dije que a veces por las ventanas cuadradas que dan hacia afuera se asoman o graban con el celular (un wey una vez hizo eso y grabó a unos vatos fajando para subir el video a un grupo de whats, qué pendejo, la verdad).
Como que se paniqueó el gordito y se fue. Entonces nos quedamos el vato moreno alto y el del aro en los huevos, que salió del baño y se acercó a nosotros. Yo se la seguí mamando al vato alto y al otro lo masturbé, pero justo en eso sonó la puerta de entrada. Era un vato chaparro, joven y de barba de candado, medio barrigón. Llegó y se quedó recargado en la pared sin hacer nada. Casi un momento después sonó nuevamente la puerta. ¡Era otra vez el güerito guapo! Se fue a un mingitorio y el vato chaparro de barba que entró se puso en el mingitorio de al lado. Ambos se sacaron la verga y se la miraron uno al otro, pero sin hacer nada. Yo ya me quería ir, así que fui al cubículo pequeño a masturbarme y deslecharme. Al terminar fui a los lavabos y se fue el güerito, con el otro vato detrás de él. No supe qué hicieron en los mingitorios. Nos quedamos sólo el vato alto al que se la mamé, el del aro en los huevos, un wey que entró al baño del fondo y no salía (buscaba faje, se estuvo agachando para espiarnos) y yo.
Estos vatos estaban en los lavabos y yo me puse en medio de ellos. Les agarré el paquete a ambos al mismo tiempo, uno con cada mano y los empecé a sobar y a sentir sus vergas bajo sus pantalones. El vato alto tomó mi mano y se la restregó con fuerza sobre su bultote. Entonces se sacaron la verga los dos y los masturbé al mismo tiempo, como si fueran palancas de velocidades. Era algo muy rico y que hace mucho tiempo no hacía, tener dos vergas a la vez en mis manos. Me excité mucho y me fui directo a la verga del vato alto, estaba más pitudo y la neta era más varonil. Al otro se la seguí jalando con la mano derecha. Hice una pausa para tomar aire y en eso el otro wey se agachó a mamársela al vato. Me dio coraje, pero ni modo, que probara también. Entonces le levanté la playera al alto para mamarle sus pezones. Estábamos los dos dándole placer.
Se despegó de mamársela y el vato alto se empezó a masturbar con fuerza. Yo me agaché a darle lengüetazos en su verga a cada jalada que se daba. Luego me levanté y le mamé sus chichitas al vato del aro en los huevos. Me empujó de los hombros hacia abajo para darle una mamada. Accedí, le di una chupada y en eso volteo y el otro vato se empezó a venir, echó varios chorros al piso
-¡Qué rico…!- le dije mientras el wey tiraba toda su leche al suelo.
Terminó el vato, tomó un pedazo de papel y medio limpió su leche tirada y se fue. Me quedé solo con el vato del aro y el wey del baño del fondo que aún no se iba. Nos fuimos al primer mingitorio, le bajé su pantalón para verle sus nalguitas ricas y morenas, lo abracé por detrás para arrimarle el paquete mientras lo masturbaba con la derecha y con la izquierda le agarraba sus tetas ricas. El wey jadeaba de excitación. Nos fuimos a los lavabos y sin dejar de agarrarle sus nalguitas y sus pezones, le dije al oído que había más lugares de faje. Le dije de la pona y que también podía usar Grindr (ya lo usaba). Me lavé las manos, me despedí y me fui.
