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Respuesta a: Baños Gasolinera Mobil Villateresa

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#98164
hefraperez
Participante

El pasado lunes 22-mar-21 fui a los baños de la Consti a eso de las 7 pm. Estaban solos y muy limpios. Parece que entre semana antes de las 7 no va casi nadie. Algo de lo que me pude dar cuenta y me dio un poco de coraje es que ya hicieron 2 agujeros para espiar, más o menos grandes. Uno en la puerta del cubículo de en medio y el otro en el primer cubículo, viendo hacia los mingitorios. Son hoyos grandes, caben fácilmente dos dedos. No tardan en hacerlos más grandes y convertirlos en glory holes. Lo malo es que con esto alertan a las señoras del aseo y puede que pronto clausuren esos baños o se pongan aún más estrictos con la vigilancia.

Me fui al baño del fondo y al poco rato entró alguien. Se fue al baño del fondo, vio que estaba cerrado (lo cierro con una llave del carro a manera de pasador) y vi por su sombra que se agachó a espiarme. Fue a los lavabos y al poco tiempo regresó y tocó mi puerta para que le abriera. Era un chavo como de unos 25 años, algo afeminado, pero no era feo. Vestía un pantalón de mezclilla negro demasiado ajustado (no me gusta ver hombres con ese tipo de pantalones, sus piernas parecen como salchichas retorcidas de tan ajustados) además ya casi ni se usan. Tenía tenis y playera blanca y el pelo teñido de gris (su apariencia gritaba que era gay).

Yo iba con el pito de fuera jalándomela y él estaba más o menos a la altura del primer mingitorio, también agarrándose el paquete por encima de su apretado pantalón. Me acerqué a él y me dejó manosearle su paquete y con mi mano derecha me fui a sus nalguitas y le di varios apretones. En eso sonó la puerta de entrada y me regresé rápido al baño del fondo.

El vato que entró se metió al segundo cubículo, al que le hicieron agujero para espiar en la puerta. Yo abrí mi puerta para que el chavo de pelo gris se acercara y seguir fajando, pero no se animaba porque el otro nos iba a ver por el agujero. Al final se acercó y como el del cubículo no hacía nada, le hizo señas para que abriera. Era un chavo también como de entre 23 a 25 años, más robustito (un poco gordito) con pantalón de mezclilla y camisa de cuadros, más varonil, como que venía de su trabajo y ya tenía el pito de fuera.

Los tres nos empezamos a jalar la verga, primero el chavo de pelo gris al robustito y yo por mi cuenta jaja. Luego el de pelo gris se sacó el pito, era el más pitudo de los 3 (lástima que se veía bien pasivo). Una verga larga, de unos 16 cm, blanca, circuncidada y cabezona, parecía como un panqué. Me acerqué a él y me quise agachar para mamársela, pero no me dejó, sólo nos la seguimos jalando. Entonces le agarré la verga al gordito, le medía más o menos lo mismo que a mí, unos 12 cm, normalona. Se la jalé rico pero como a los 10 segundos me detuvo, se volteó y se fue a deslechar a la taza. Yo creo que era primerizo. El chavo de pelo gris fue a asomarse para verlo deslecharse. Se fueron a lavar las manos y se retiraron.

Me quedé solo y a medias. Ya me quería ir así que me la jalé hasta deslecharme. Me limpié y cuando ya iba de salida, decidí esperar un momento más para ver quién llegaba. Si me agradaba me quedaba y si no, me iba.

Llegó un wey como de unos 28 años, medio estrafalario. Iba de short azul oscuro de tela como de pants y con una playera delgadita. Medio barrigón pero se le veían sus nalguitas bien paradas. Se me hizo extraño su corte de pelo, lo traía de mohica, rapado de los lados y solo con una franja de pelo en medio. Ese corte ya no se usa, salvo por los punks y rockeros intensos.

El wey se metió al primer cubículo y no hacía nada. Yo estaba esperando a que se asomara por el nuevo agujero que hicieron, pero no lo hizo. Me fui al baño del fondo para agacharme a espiarlo, pero no se notaba que se la jalara, no se bajó el short por completo y tapaba sus piernas. Me fui al primer mingitorio junto a él y noté que se estiró para espiarme por el agujero más chiquito. Entonces le hice señas con el pie y me abrió.

El wey ya estaba parado con el pito de fuera, pero aún no se le paraba por completo. Una verga delgada, mediana, de unos 13 cm y sin curcuncisión. Me acerqué y la tomé. Se la recorrí despacio con la mano y pude ver su cabeza rosadita. Un poco más larga que la mia, pero con la cabeza más pequeña. Lo masturbé y luego me acerqué a su oído:

-Te dejo que me la roces en el culo, pero sin meterla ¿va?- le dije.
El vato me volteó de espaldas a él. Me bajé el pantalón y me empiné. Sentí que me la arrimó pero el rozarla así en seco no iba a funcionar. Sólo sentí la punta de su verga calientita y empezando a lubricar por encima de mi rajita. Como no se movía ni me la restregaba entre mis nalgas, me subí el pantalón y me volví a acercar a su oído:

-¿Y si mejor me das unas embestidas así con todo y ropa, como si me cogieras?- le volví a proponer.

Se subió el short y yo el pantalón. Me puse de espaldas a él. Se acercó a mí, me tomó de la cintura y me empezó a embestir contra mis nalgas. Yo me sujeté de la puerta para no perder el equilibrio. Después de esos empujones me calenté, volví a ponerme frente a él y le agarré la verga. Se la sacó y se la seguí jalando. Le levanté su playera para chuparle sus chichitas. Sólo lo oía gemir en voz baja y eso me prendía más.

-¿Te gusta mamarla?- me preguntó.
En un principio me negué, pero después de volverle a chupar sus pezones me hinqué y me la metí a la boca. Era una verga pequeña, un poco más larga que la mía (unos 13 cm) pero delgada. Esta vez lo escuché gemir con más fuerza. Ese sonido que hacen los hombres como si se ahogaran cuando les das la primera mamada me excita demasiado y me motiva a darles la mejor mamada que pueda.

Le chupé su pito, desde la cabeza hasta el fondo y sus huevos, teniendo cuidado de no succionar con fuerza para que no lo lastimara. El wey sólo disfrutaba y al volver a mamársela me embistió la boca. Me sujetó de la cabeza y empezó a empujarla y sacarla de mi boca, moviendo sus caderas y provocando que mi boca hiciera un ruido pegajoso, como si cogiera un culito o una panocha bien mojada.

Me sujeté de sus nalgas. ¡¡NO MAMES!! Unas nalgas durísimas como piedra, bien paraditas y como picudas, lisitas y sin vello. Me volví a parar para seguirle mamando sus tetas ricas.

-¿Te gusta que te la mamen?- me preguntó.
-Casi no- le dije.
La verdad sí me gusta, pero en ese momento quería hacerlo gozar a él, así que me volví a agachar a mamársela. El wey se la empezó a jalar mientras se la chupaba. Ya casi se venía.
-¿Los quieres en la boca?- me dijo bien excitado mientras se la jalaba y yo le chupaba su cabecita. No le respondí pero me separé. En eso puso en su mano izquierda algo de papel de baño y segundos después echó unos chorrotes de leche sobre el papel. Por poco y me los echa encima de la ropa.

Lo dejé que se limpiara. Me fui a lavar las manos y esperé en el baño del fondo. Cuando salió, mientras se lavaba las manos volví a acercarme a su oído:

-Tienes unas nalgas bien ricas, ¿me dejas verlas?- Le dije.
El wey sonrió y dijo que sí con la cabeza. Se fue al baño de en medio y así con la puerta abierta volvió a bajarse el short. Ya tenía la verga y los huevos flácidos, después de haberse venido. Me agaché y con mucho cuidado volví a meterme su pito a mi boca, ya flácido. El wey volvió a hacer ese gemido ahogado, pero al poco tiempo me separó con su brazo para que ya no se la chupara (a todos nos queda sensible después de deslecharnos), así que mejor le chupé sus huevitos colgantes. Después de eso lo volteé de espaldas ¡Woow! Un culito moreno, lampiño y bien apretadito. Sus nalgas estaban tan pegadas y duras que incluso era algo difícil separárselas con una mano. Las besé, las lamí, les di unas leves mordidas. Yo quería ahogarme entre ese culote duro y macizo, pero me dio al impresión de que no venía preparado.

Me puse de pie y así, teniéndolo de espaldas, le dije al oído:
-¿Te la han metido?- le pregunté imaginándome ese culito siendo perforado por una verga.
-Nooo- me dijo medio sonriente, con algo de pena.
-El que te la meta va a gozar mucho- le dije, ya bien cachondo y con ganas de darle una mamadota de ano.

Me ensalivé un dedo y lo acerqué a su culito para intentar dedearlo, pero no me dejó. Volvió a voltearse de frente. Le di otras chupaditas de verga, se subió el short y se fue. Yo me quedé caliente, así que me encerré en el baño del fondo y me la volví a jalar hasta deslecharme. Ya al llegar a la casa hasta me temblaban las piernas de cansancio. ¡¡Qué rico cabrón!! El wey anda en Grindr y se describe como inter pasivo. Está sabrosote para como me gustan a mí (robustitos y nalgones, no afeminados).